En el grito de guerra donde los huachichiles advertían “no vengan”–traducción literal de Matehuala–, este poblado potosino quizás pretendía mantener a salvo el secreto de sus fértiles tierras y aire caliente que hoy descubrimos a través del ixtle y del sabor de su dulce de leche para contarte por qué a Matehuala San Luis Potosí, tienes que ir.

Desde el primer momento en que te asomes a su tradicional mercado Mariano Arista, verás por qué esta ciudad del altiplano mexicano parece vivir en una verbena permanente. Símbolo del corazón aguerrido de la ciudad que ha renacido de dos incendios y otros desastres.

En Mariano Arista, no importa si acudiste por conservas de cabuches, en busca de un rollo de guayaba o membrillo, para encontrar el cabrito perfecto o unas botas de cuero a la medida. Entras por un comal y sales con un anafre, pero igual entras con hambre y sales con un nuevo antojo en las manos. Por sí solo el mercado, es un destino a parte.

En su centro histórico se impone la hermosa Catedral de la Inmaculada Concepción, de estilo gótico y réplica casi exacta de la Iglesia de Saint Joseph de Brotteaux en Francia. A la cual le encontrarás indudablemente otros parecidos, pues se trata de una obra de Adamo Boari, arquitecto del Templo Expiatorio de Guadalajara y de El Palacio de Bellas Artes.

Y si todo esto aún no te parece suficiente, la gastronomía es quizás la mejor parte de este destino potosino.

En Matehuala se toman muy en serio eso de entrarle con fe al cabrito. Pues tal parece que con una variedad no les pareció suficiente y se las fueron ingeniando para realizarlo en salsa roja, en fritada, al pastor, a las finas hierbas y hasta cabeza de cabrito acompañada de arroz y tomate en rodajas.

Para llegar te tomará 2 horas 30 minutos desde la capital del estado (190 km), si viajas desde Ciudad Victoria, Tamaulipas, el viaje será de 3 horas 50 minutos (250 km) y si lo haces desde Zacatecas, el camino será de 4 horas 35 minutos (308 km).

Plaza de Armas

Creditos: Antonio Perez

En esta parte de la ciudad se localizan, además de la Catedral, el Palacio Municipal y el Teatro Manuel José Othon, este último es un recinto dedicado a la cultura y frecuentado por los más jóvenes que acuden a presentaciones artísticas y eventos como conciertos.

En el centro de la plaza verás un kiosco y un cañón junto al cual seguramente hay alguien fotografiándose. La gran cantidad de árboles invitan a sentarse o secundar a los abuelos que aún acostumbran leer el periódico sin ninguna prisa.

Alrededor de la plaza se localizan cafeterías y restaurantes para que puedas tomarte algo antes de continuar el día, también hay tiendas donde puedes aprovechar para llevarte algún souvenir, conocer sus trabajos artesanales en piel y cuero.

Parte del encanto de Matehuala es la energía de su gente y el ritmo con que se mueve la ciudad, siempre con una propuesta para pasarla bien, desde algún evento público en el centro hasta alguna actividad artística en su teatro. Opciones hay, tú decides por dónde empezar.

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